Aja! He aquí un buen ejemplo del porque no encuentro una palabra apropiada para describir Awareness. Hasta este momento, habíamos usado el término Conciencia para describir Awareness en un contexto relativo al exterior y sin embargo, al cambiar el enfoque de externo a interno, ahora encuentro a “Intuición” mas apropiado para describir este concepto.
Bueno, continuemos. En la página anterior describí dos tipos de transformación que ocurrieron con cierto propósito e intención y que comenzaron a surgir durante mi época de estudiante en la universidad: manejo de estrés y de relaciones personales. Sin embargo, además de éstas dos, una tercera transformación un poco diferente a las anteriormente descritas comenzó a surgir en esa época: Comencé a comer vegetales.
Claro que dicho simplemente así no parece tener gran trascendencia. Después de todo mucha gente come vegetales, correcto? Asi que permítanme exponer algunos antecedentes que nos permitan entender la trascendencia de este cambio.
Primero que nada, creo que es justo decir que se me considera una persona “especial” con respecto a los alimentos. No comía salsas, ni la mayoría de los mariscos, ni básicamente ningún tipo de carne que no sea específicamente pechuga de pollo o filete de res (bueno y atún también). Pero sobresaliendo de todo lo anterior, desde las mas remotas memorias de mi infancia, he de decir que no comía vegetales. Mi mamá los cocinaba, si. Pero cuando me servía mi plato yo automáticamente los descartaba, los hacia a un lado y solo me comía la carne. Mis padres nunca me obligaron a comer nada así que los vegetales simplemente se quedaban en el plato y ya. Y esta fue mi realidad durante mi infancia y adolescencia (al menos como lo recuerdo), hasta que un dia como a los 19 años, las cosas cambiaron espontáneamente.
Estaba en casa de una amiga trabajando en un proyecto para la universidad. En ese entonces había que trabajar días enteros para completar dichos proyectos y era común que me quedara a comer y a veces a dormir en casas de compañeros de la escuela. Conociendo mi peculiar gusto para la comida, a la hora de servir me preguntaron si me gustaban ciertos vegetales que habían cocinado para acompañar el platillo principal y yo dije: “No, pero si quiero, pues mi cuerpo los necesita”. Esto causo cierto asombro en mi amiga pero la verdad, mas asombro causó en mi. Hice una pausa para pensar si realmente quería decir lo que había dicho y si, efectivamente eso es lo que quería decir. De cierta forma intuitiva sabia que era importante para mi cuerpo – y bueno – tal vez no sea motivo de sorpresa pues creo a la mayoría de nosotros nuestros padres nos dijeron una y otra vez la importancia de comer vegetales además de que todos hemos visto u oído comerciales, documentales, artículos y demás resaltando la importancia de los vegetales. Sin embargo (y he aquí la diferencia y trascendencia de este hecho) cuantos de nosotros actuamos sobre ello? A partir de ese momento hice de los vegetales una parte elemental en mis comidas y de hecho, un hábito alimenticio. No importaba que no me “gustaran”. Siempre me servia y normalmente los comía primero que nada para olvidarme de ellos y concentrarme en lo que si disfrutaba comer.
Interesantemente, ahora que lo veo retrospectivamente, es sorprendente como se dieron las cosas y creo que es un ejemplo muy bueno del recorrido desde “El que nada sabe nada teme” hasta un cierto nivel de “Awareness” . Veamos a detalle:
El primer paso en este ejemplo fue aceptar y reconocer el hecho de que “algo” dentro de mi me decía que mi cuerpo necesitaba de vegetales. Esto es algo que se siente (feeling), que nos dice si algo esta bien o mal y que frecuentemente experimentamos. Me refiero a esa voz pequeña que todos tenemos y que constantemente nos habla (y que la gran mayoría de las personas la ignoramos o mejor aun, le respondemos “Cállate!”). Este paso es el mas importante en la lista, no solo porque es el inicio del proceso sino además porque requiere de confiar en nuestro “sentir” (feeling) y que algunas veces puede ir en contra de cosas que nos han enseñado (la sociedad, nuestros padres, la iglesia, etc) y que por lo tanto descartamos con la mayor naturalidad del mundo, porque después de todo, no puede ser que yo sepa mas que la sociedad o la iglesia o quien sea, no? Además, siempre es mas fácil no tener que pensar y simplemente aceptar lo que se nos dice.
Una vez reconocido el “sentir” fue necesario actuar sobre ello, pues es mas cómodo no hacer nada (por ejemplo: “Bueno, siento que necesito comer vegetales. Pero….no los he comido en toda mi vida y no me ha pasado nada, correcto? Entonces para que hacer algo al respecto”?)
Ahora, aquí es donde las cosas se ponen interesantes. Una vez que se ha aceptado el sentir y que se ha actuado sobre ello, la vida, muy amablemente se encarga de corroborar que lo que estamos haciendo es correcto. Esto puede darse de mil y un formas: Por medio de una persona a la que casualmente encontramos, un libro, el periódico, un reportaje en la televisión, etc…las formas son muchas y la manera que se da puede ser peculiar pero el mensaje siempre llega. Esta es la parte que mas me gusta, pues confirma que tenemos acceso a cierto conocimiento del que no estamos concientes y reafirma nuestro sentir inicial que hace que la próxima vez escuchemos mas atentamente a esa voz interna que hace que volvamos a tener confirmación de nuestro sentir y asi sucesivamente. Es por experiencia personal que afirmo que mientras mas escuchamos a nuestra alma (una vez lei que ese sentir interno es simplemente nuestra alma comunicándose con nosotros) y actuamos sobre ello, mas desarrollamos nuestra intuición, conciencia y awareness. Hasta donde se puede desarrollar? Esa es una muy buena pregunta, supongo que no tiene límite. Pero si diré que dentro de esa línea de evolución llega un punto que en el que ese sentir es tan claro como el tener una idea y eso se disfruta.
Bueno, sigamos con nuestra historia cronológica. Junto con los vegetales y por la misma razón, también comencé a comer pescado. Nunca fui muy afecto al sabor de ciertas formas de preparación del pescado, como por ejemplo en sopa. Sin embargo he de decir que es verdad ese popular concepto que dice que “todo esta en [controlar] la mente”. Es tan cierto que es irrisorio pues una vez que mi cuerpo y mente aceptaron la idea de que los vegetales y el pescado eran necesarios para mi, el sabor paso a un segundo termino e inclusive encontré cierto gusto para alimentos que nunca lo hubiera pensado. Nótese la frase “aceptaron la idea”. Con esto no quiero decir tratar de engañarnos a nosotros mismos ni repetirnos una y otra vez “si me gustan, si me gustan, si me gustan…” cuando en realidad no nos gustan. “Aceptar la idea” implica un convencimiento a un nivel mas profundo, una certeza de que es lo mejor para nosotros y que se refleja en un estilo de vida. Se podría decir que nosotros somos la colección de ideas que hemos aceptado en nuestra vida. Se puede ver la implicación de esto?
Ahora veamos la misma situación desde un punto de vista opuesto. Desde chico me gustaba mucho el fondue (y bueno, en general los quesos de la mas variada forma). Asi pues cuando comencé a trabajar no es de extrañarse que frecuentara el restaurante “Contigo Pan y Vino” en Polanco cuya especialidad es el fondue. Una mañana de invierno salí de la oficina para ir a comer. Hacia frío, había una inversión térmica y me ardían los ojos. Decidí ir a comer dicho restaurante y me comí un fondue entero para dos personas con todo y los pequeños trozos de pan bañados en mantequilla. Saliendo del restaurante tenia que ir al banco lo cual no me agradaba pues esa sucursal siempre estaba llena y tuve que formarme en una larga fila. A los pocos minutos de estar formado, sentí una sensación general de malestar que nunca había sentido. Es difícil describir, sobre todo por tanto tiempo que ha pasado, pero sentía fuertemente las palpitaciones de mi corazón y claramente podía sentir que algo estaba muy mal. Pensé que es lo que podría estar pasando y lo atribuí a dos cosas: La cantidad de grasa que había ingerido durante la comida y la inversión térmica. Y casi automáticamente, ahí estaba… esa misma voz interna de la que hemos estado platicando. Y aunque en ese entonces no acostumbraba escucharla tan detenidamente como lo hago ahora, definitivamente la escuche debido a la gravedad de la sensación. Y asi fue como esa fue la última vez que comí queso con pan y mantequilla en exceso. Ahora, lo interesante de este asunto es que una vez convencido de que comer un fondue entero no era apropiado para mi cuerpo, se detuvieron los antojos. A partir de ese momento, no sentí mas antojo ni la necesidad de consumir fondues. Si los he comido ocasionalmente pero con moderación y nunca a partir de un antojo o necesidad, sino mas bien casualmente.
Y bueno, se oye muy bien hasta este punto el hecho de que comencé a comer vegetales, pescados y deje de comer queso en exceso, verdad? Sin embargo, la otra cara de la moneda no es tan alentadora: Comía 5 hotdogs en los carritos de la esquina, tacos al pastor a las 2 AM hasta estar totalmente lleno (e irme a dormir inmediatamente después), podía tomar bebidas alcohólicas por horas saliendo del trabajo los Viernes, comía quesadillas fritas en aceite cubiertas con queso y crema, comía pan dulce de no muy buena calidad (mencione anteriormente donas bimbo?). Aun escuchando a esa voz interna que mencione anteriormente y actuando sobre ello, me encontraba en un estado que llamo “El que nada sabe nada teme” o “Blissful Ignorance” con respecto a mi cuerpo y su alimentación. Si, si sabia que hay 4 grupos de alimentos y sabia que hay que comer proteínas, vegetales, frutas y carbohidratos y demás. También sabia que había que consumir pocas grasas y hacer ejercicio y dormir bien. Y mi estimado lector, puedes estar seguro que todo esto que acabo de mencionar lo hacia. Adicionalmente entendía como funciona el aparato circulatorio, digestivo, respiratorio y demás. Entonces……. Cómo puede ser que diga “Blissful Ignorance” teniendo todos estos conocimientos???? Pues muy sencillamente, porque tener conocimientos no implica tener sabiduría. Y nada mejor para ilustrar esto que la mismísima introducción de “Fausto” de Goethe que puse en la descripción de mi perfil en este Blog:
Y así pues, me tomo muchos años mas entender que bajo en azucares o bajo en grasa (o “light”) no implica saludable si en lugar del azúcar o en lugar del aceite tiene un producto artificial modificado químicamente para que nuestro organismo no lo pueda digerir (total, si no lo digiere lo excreta, correcto? Tal vez) y entender que los vegetales aportan al ser humano mucho mas que las vitaminas y minerales por los que son populares……y al fin y al cabo muchos muchos años mas fueron necesarios para entender que cada fruta y verdura que Dios puso en este planeta tiene su razón de ser, y que todo lo que necesitamos para tener salud siempre esta al alcance de nosotros y todo lo que tenemos que hacer es abrir bien los ojos (y oídos) para percatarnos que es lo que la vida nos esta tratando de decir y actuar sobre ello. Y bueno, nada vuelve a ser lo mismo una vez que uno alcanza a apenas a vislumbrar la punta del iceberg de aquello que es lo increíble del cuerpo humano y su delicada armonía y correlación con la naturaleza...y simplemente lo mágico que es la vida.
Bajo el riesgo de desviarme del tema una vez mas, platicare una anécdota que sucedió cuando trabajaba para una empresa de biotecnología en California. En esta empresa trabajaban científicos brillantes de varias partes del mundo, entre los que recuerdo: Canadá, Estados Unidos, Suecia y China. Estas personas tenían un conocimiento muy profundo del DNA y las funciones de las proteínas del cuerpo humano (y por lo tanto de la mecánica del cuerpo humano, pues todas las funciones vitales de este las realizan al nivel mas bajo las proteínas). Un dia me encontré en la cafetería con uno de estos científicos con el que me gustaba charlar porque era muy apasionado de su trabajo y le pregunté: “Chris, explicame una cosa: Cuando ocurre la concepción, de una sola célula salen dos. Correcto?” Correcto. “OK, Y después estas dos células se dividen una vez mas, se hacen cuatro y así sucesivamente, correcto”? Correcto. “Y cada una de estas células es idéntica hasta el mas mínimo detalle a las otras, Correcto?” Correcto. “Entonces, una vez que ya tenemos cientos de estas células todas idénticas entre si, cómo saben cuales agruparse entre si para comenzar a formar los tejidos y órganos?” Y la respuesta de esta persona, que con lujo de detalle me podía platicar por horas acerca de la composición del DNA y las funciones mas complejas a nivel electroquímico del cuerpo humano me dejo sorprendido: “Nadie Sabe”, dijo. Y es que es ahí, mi estimado lector…justo en la frontera entre los detalles hasta donde alcanza a llegar la ciencia y la realización de la vida, donde la magia de Dios sucede. Ya lo dijo Albert Einstein una vez:
"My religion consists of a humble admiration of the illimitable superior spirit who reveals himself in the slight details we are able to perceive with our frail and feeble mind."
Y es verdad.
