Wednesday, May 28, 2008

Escuchando a mi intuición (inner Awareness)

Aja! He aquí un buen ejemplo del porque no encuentro una palabra apropiada para describir Awareness. Hasta este momento, habíamos usado el término Conciencia para describir Awareness en un contexto relativo al exterior y sin embargo, al cambiar el enfoque de externo a interno, ahora encuentro a “Intuición” mas apropiado para describir este concepto.

Bueno, continuemos. En la página anterior describí dos tipos de transformación que ocurrieron con cierto propósito e intención y que comenzaron a surgir durante mi época de estudiante en la universidad: manejo de estrés y de relaciones personales. Sin embargo, además de éstas dos, una tercera transformación un poco diferente a las anteriormente descritas comenzó a surgir en esa época: Comencé a comer vegetales.

Claro que dicho simplemente así no parece tener gran trascendencia. Después de todo mucha gente come vegetales, correcto? Asi que permítanme exponer algunos antecedentes que nos permitan entender la trascendencia de este cambio.

Primero que nada, creo que es justo decir que se me considera una persona “especial” con respecto a los alimentos. No comía salsas, ni la mayoría de los mariscos, ni básicamente ningún tipo de carne que no sea específicamente pechuga de pollo o filete de res (bueno y atún también). Pero sobresaliendo de todo lo anterior, desde las mas remotas memorias de mi infancia, he de decir que no comía vegetales. Mi mamá los cocinaba, si. Pero cuando me servía mi plato yo automáticamente los descartaba, los hacia a un lado y solo me comía la carne. Mis padres nunca me obligaron a comer nada así que los vegetales simplemente se quedaban en el plato y ya. Y esta fue mi realidad durante mi infancia y adolescencia (al menos como lo recuerdo), hasta que un dia como a los 19 años, las cosas cambiaron espontáneamente.

Estaba en casa de una amiga trabajando en un proyecto para la universidad. En ese entonces había que trabajar días enteros para completar dichos proyectos y era común que me quedara a comer y a veces a dormir en casas de compañeros de la escuela. Conociendo mi peculiar gusto para la comida, a la hora de servir me preguntaron si me gustaban ciertos vegetales que habían cocinado para acompañar el platillo principal y yo dije: “No, pero si quiero, pues mi cuerpo los necesita”. Esto causo cierto asombro en mi amiga pero la verdad, mas asombro causó en mi. Hice una pausa para pensar si realmente quería decir lo que había dicho y si, efectivamente eso es lo que quería decir. De cierta forma intuitiva sabia que era importante para mi cuerpo – y bueno – tal vez no sea motivo de sorpresa pues creo a la mayoría de nosotros nuestros padres nos dijeron una y otra vez la importancia de comer vegetales además de que todos hemos visto u oído comerciales, documentales, artículos y demás resaltando la importancia de los vegetales. Sin embargo (y he aquí la diferencia y trascendencia de este hecho) cuantos de nosotros actuamos sobre ello? A partir de ese momento hice de los vegetales una parte elemental en mis comidas y de hecho, un hábito alimenticio. No importaba que no me “gustaran”. Siempre me servia y normalmente los comía primero que nada para olvidarme de ellos y concentrarme en lo que si disfrutaba comer.

Interesantemente, ahora que lo veo retrospectivamente, es sorprendente como se dieron las cosas y creo que es un ejemplo muy bueno del recorrido desde “El que nada sabe nada teme” hasta un cierto nivel de “Awareness” . Veamos a detalle:

El primer paso en este ejemplo fue aceptar y reconocer el hecho de que “algo” dentro de mi me decía que mi cuerpo necesitaba de vegetales. Esto es algo que se siente (feeling), que nos dice si algo esta bien o mal y que frecuentemente experimentamos. Me refiero a esa voz pequeña que todos tenemos y que constantemente nos habla (y que la gran mayoría de las personas la ignoramos o mejor aun, le respondemos “Cállate!”). Este paso es el mas importante en la lista, no solo porque es el inicio del proceso sino además porque requiere de confiar en nuestro “sentir” (feeling) y que algunas veces puede ir en contra de cosas que nos han enseñado (la sociedad, nuestros padres, la iglesia, etc) y que por lo tanto descartamos con la mayor naturalidad del mundo, porque después de todo, no puede ser que yo sepa mas que la sociedad o la iglesia o quien sea, no? Además, siempre es mas fácil no tener que pensar y simplemente aceptar lo que se nos dice.

Una vez reconocido el “sentir” fue necesario actuar sobre ello, pues es mas cómodo no hacer nada (por ejemplo: “Bueno, siento que necesito comer vegetales. Pero….no los he comido en toda mi vida y no me ha pasado nada, correcto? Entonces para que hacer algo al respecto”?)

Ahora, aquí es donde las cosas se ponen interesantes. Una vez que se ha aceptado el sentir y que se ha actuado sobre ello, la vida, muy amablemente se encarga de corroborar que lo que estamos haciendo es correcto. Esto puede darse de mil y un formas: Por medio de una persona a la que casualmente encontramos, un libro, el periódico, un reportaje en la televisión, etc…las formas son muchas y la manera que se da puede ser peculiar pero el mensaje siempre llega. Esta es la parte que mas me gusta, pues confirma que tenemos acceso a cierto conocimiento del que no estamos concientes y reafirma nuestro sentir inicial que hace que la próxima vez escuchemos mas atentamente a esa voz interna que hace que volvamos a tener confirmación de nuestro sentir y asi sucesivamente. Es por experiencia personal que afirmo que mientras mas escuchamos a nuestra alma (una vez lei que ese sentir interno es simplemente nuestra alma comunicándose con nosotros) y actuamos sobre ello, mas desarrollamos nuestra intuición, conciencia y awareness. Hasta donde se puede desarrollar? Esa es una muy buena pregunta, supongo que no tiene límite. Pero si diré que dentro de esa línea de evolución llega un punto que en el que ese sentir es tan claro como el tener una idea y eso se disfruta.

Bueno, sigamos con nuestra historia cronológica. Junto con los vegetales y por la misma razón, también comencé a comer pescado. Nunca fui muy afecto al sabor de ciertas formas de preparación del pescado, como por ejemplo en sopa. Sin embargo he de decir que es verdad ese popular concepto que dice que “todo esta en [controlar] la mente”. Es tan cierto que es irrisorio pues una vez que mi cuerpo y mente aceptaron la idea de que los vegetales y el pescado eran necesarios para mi, el sabor paso a un segundo termino e inclusive encontré cierto gusto para alimentos que nunca lo hubiera pensado. Nótese la frase “aceptaron la idea”. Con esto no quiero decir tratar de engañarnos a nosotros mismos ni repetirnos una y otra vez “si me gustan, si me gustan, si me gustan…” cuando en realidad no nos gustan. “Aceptar la idea” implica un convencimiento a un nivel mas profundo, una certeza de que es lo mejor para nosotros y que se refleja en un estilo de vida. Se podría decir que nosotros somos la colección de ideas que hemos aceptado en nuestra vida. Se puede ver la implicación de esto?

Ahora veamos la misma situación desde un punto de vista opuesto. Desde chico me gustaba mucho el fondue (y bueno, en general los quesos de la mas variada forma). Asi pues cuando comencé a trabajar no es de extrañarse que frecuentara el restaurante “Contigo Pan y Vino” en Polanco cuya especialidad es el fondue. Una mañana de invierno salí de la oficina para ir a comer. Hacia frío, había una inversión térmica y me ardían los ojos. Decidí ir a comer dicho restaurante y me comí un fondue entero para dos personas con todo y los pequeños trozos de pan bañados en mantequilla. Saliendo del restaurante tenia que ir al banco lo cual no me agradaba pues esa sucursal siempre estaba llena y tuve que formarme en una larga fila. A los pocos minutos de estar formado, sentí una sensación general de malestar que nunca había sentido. Es difícil describir, sobre todo por tanto tiempo que ha pasado, pero sentía fuertemente las palpitaciones de mi corazón y claramente podía sentir que algo estaba muy mal. Pensé que es lo que podría estar pasando y lo atribuí a dos cosas: La cantidad de grasa que había ingerido durante la comida y la inversión térmica. Y casi automáticamente, ahí estaba… esa misma voz interna de la que hemos estado platicando. Y aunque en ese entonces no acostumbraba escucharla tan detenidamente como lo hago ahora, definitivamente la escuche debido a la gravedad de la sensación. Y asi fue como esa fue la última vez que comí queso con pan y mantequilla en exceso. Ahora, lo interesante de este asunto es que una vez convencido de que comer un fondue entero no era apropiado para mi cuerpo, se detuvieron los antojos. A partir de ese momento, no sentí mas antojo ni la necesidad de consumir fondues. Si los he comido ocasionalmente pero con moderación y nunca a partir de un antojo o necesidad, sino mas bien casualmente.

Y bueno, se oye muy bien hasta este punto el hecho de que comencé a comer vegetales, pescados y deje de comer queso en exceso, verdad? Sin embargo, la otra cara de la moneda no es tan alentadora: Comía 5 hotdogs en los carritos de la esquina, tacos al pastor a las 2 AM hasta estar totalmente lleno (e irme a dormir inmediatamente después), podía tomar bebidas alcohólicas por horas saliendo del trabajo los Viernes, comía quesadillas fritas en aceite cubiertas con queso y crema, comía pan dulce de no muy buena calidad (mencione anteriormente donas bimbo?). Aun escuchando a esa voz interna que mencione anteriormente y actuando sobre ello, me encontraba en un estado que llamo “El que nada sabe nada teme” o “Blissful Ignorance” con respecto a mi cuerpo y su alimentación. Si, si sabia que hay 4 grupos de alimentos y sabia que hay que comer proteínas, vegetales, frutas y carbohidratos y demás. También sabia que había que consumir pocas grasas y hacer ejercicio y dormir bien. Y mi estimado lector, puedes estar seguro que todo esto que acabo de mencionar lo hacia. Adicionalmente entendía como funciona el aparato circulatorio, digestivo, respiratorio y demás. Entonces……. Cómo puede ser que diga “Blissful Ignorance” teniendo todos estos conocimientos???? Pues muy sencillamente, porque tener conocimientos no implica tener sabiduría. Y nada mejor para ilustrar esto que la mismísima introducción de “Fausto” de Goethe que puse en la descripción de mi perfil en este Blog:

“I've studied now Philosophy And Jurisprudence, Medicine, And even, alas! Theology All through and through with ardour keen! Here now I stand, poor fool, and see I'm just as wise as formerly. Am called a Master, even Doctor too, And now I've nearly ten years through Pulled my students by their noses to and fro And up and down, across, about, And see there's nothing we can know! That all but burns my heart right out. True, I am more clever than all the vain creatures, The Doctors and Masters, Writers and Preachers; No doubts plague me, nor scruples as well. I'm not afraid of devil or hell. To offset that, all joy is rent from me. I do not imagine I know aught that's right; I do not imagine I could teach what might Convert and improve humanity…”

Y así pues, me tomo muchos años mas entender que bajo en azucares o bajo en grasa (o “light”) no implica saludable si en lugar del azúcar o en lugar del aceite tiene un producto artificial modificado químicamente para que nuestro organismo no lo pueda digerir (total, si no lo digiere lo excreta, correcto? Tal vez) y entender que los vegetales aportan al ser humano mucho mas que las vitaminas y minerales por los que son populares……y al fin y al cabo muchos muchos años mas fueron necesarios para entender que cada fruta y verdura que Dios puso en este planeta tiene su razón de ser, y que todo lo que necesitamos para tener salud siempre esta al alcance de nosotros y todo lo que tenemos que hacer es abrir bien los ojos (y oídos) para percatarnos que es lo que la vida nos esta tratando de decir y actuar sobre ello. Y bueno, nada vuelve a ser lo mismo una vez que uno alcanza a apenas a vislumbrar la punta del iceberg de aquello que es lo increíble del cuerpo humano y su delicada armonía y correlación con la naturaleza...y simplemente lo mágico que es la vida.

Bajo el riesgo de desviarme del tema una vez mas, platicare una anécdota que sucedió cuando trabajaba para una empresa de biotecnología en California. En esta empresa trabajaban científicos brillantes de varias partes del mundo, entre los que recuerdo: Canadá, Estados Unidos, Suecia y China. Estas personas tenían un conocimiento muy profundo del DNA y las funciones de las proteínas del cuerpo humano (y por lo tanto de la mecánica del cuerpo humano, pues todas las funciones vitales de este las realizan al nivel mas bajo las proteínas). Un dia me encontré en la cafetería con uno de estos científicos con el que me gustaba charlar porque era muy apasionado de su trabajo y le pregunté: “Chris, explicame una cosa: Cuando ocurre la concepción, de una sola célula salen dos. Correcto?” Correcto. “OK, Y después estas dos células se dividen una vez mas, se hacen cuatro y así sucesivamente, correcto”? Correcto. “Y cada una de estas células es idéntica hasta el mas mínimo detalle a las otras, Correcto?” Correcto. “Entonces, una vez que ya tenemos cientos de estas células todas idénticas entre si, cómo saben cuales agruparse entre si para comenzar a formar los tejidos y órganos?” Y la respuesta de esta persona, que con lujo de detalle me podía platicar por horas acerca de la composición del DNA y las funciones mas complejas a nivel electroquímico del cuerpo humano me dejo sorprendido: “Nadie Sabe”, dijo. Y es que es ahí, mi estimado lector…justo en la frontera entre los detalles hasta donde alcanza a llegar la ciencia y la realización de la vida, donde la magia de Dios sucede. Ya lo dijo Albert Einstein una vez:

"My religion consists of a humble admiration of the illimitable superior spirit who reveals himself in the slight details we are able to perceive with our frail and feeble mind."

Y es verdad.

Thursday, May 8, 2008

El que nada sabe nada teme (o... blissful ignorance)

Recapitulando, el objetivo de estas paginas es el describir con tanto detalle como me sea posible, el (lento) proceso de transformación de inconsciencia a consciencia física y espiritual ("awareness", esto es). Asi pues es "Awareness" la razón principal para escribir mis pensamientos y experiencias que me llevaron al estado de consciencia actual que me hace ser quien soy.

Mis memorias mas antiguas se remontan a cuando tenia 4 años. Recuerdo que iba a una escuela “pre-kinder” cerca de la casa donde vivía con mis papas. Pues resulta que según mi mama, quien sabe de donde saque la idea de que quería ir a la escuela y como estaba muy pequeño para ir al kinder (en ese entonces ibas al kinder hasta los 5 años) no me aceptaban en ninguna escuela. Por fin mi mama encontró una escuelita cerca de la casa donde me recibían a esa edad. No recuerdo mucho de esos dias pero si recuerdo algunas actividades que hacíamos de tipo manuales, pintura, etc. y jugábamos.

Después a los 5 años, por fin fui al kinder. Recuerdo perfectamente la primera vez que fuimos a ver la escuela, se llama Liceo Presidente Kennedy. Llevaba mi camisa favorita, que es una camisa de manga larga toda llena de colores como acuarela, rojo, amarillo, verde, azul, revueltos y un pantalón de mezclilla. La primera impresión fue que era una escuela muy grande con un patio gigante y mientras mi mama iba a las oficinas administrativas a pedir informes, yo andaba por ahí viendo el patio.

Y ya desde ese entonces, tengo recuerdos de que mi mente siempre estaba trabajando, razonando, entendiendo. Por ejemplo, ya una vez en el kinder, no entendía porque algunos niños tenian miedo o lloraban porque su mama los dejaba en la escuela. El dia que me llevaron del kinder a mi nuevo salon en la primaria (justo del otro lado del patio), estaba nervioso pues yo veia que los niños de la primaria eran grandes y la sensación que tenia en ese momento era de que entraba a un nuevo periodo en mi vida y que de alguna forma, la etapa fácil de juegos quedaba atrás y ahora ya tendría que estudiar en serio (JA!), lo cual era acertado en cierta forma.

La etapa de la escuela primaria no es precisamente mi favorita. Los dias se me hacian largos y no disfrutaba realmente de la escuela. Aunque aprendí los conocimientos básicos, no veía aplicación para ellos ni tenia interés por profundizar en ellos. Saliendo de la escuela solo tenia una idea en la mente: Televisión. Así que llegando de la escuela prendía la tele y la veía por horas hasta que mi mama nos la apagaba (casi siempre a la fuerza). Una vez apagada y después de comer y hacer la tarea, Disfrutaba leer ciertos libros creativos que había en casa: El Nuevo tesoro de la juventud, El Quillet de los niños y libros de la Serie "Como hacer..." es especial "Como hacer baterias e imanes" y "Como hacer de espias". Estos libros despertaban y alimentaban mi imaginación y aptitud creativa y eso lo disfrutaba, además de que les encontraba aplicaciones practicas, por ejemplo: puse un timbre afuera de mi cuarto para que las personas que quisieran entrar lo tocaran; diseñé mi propia clave secreta para codificar un texto; usando un “Gioser” puse letreros en todas las puertas de la casa indicando a donde llevaban (por ejemplo: “Cuarto de Fausto” “Banio de Fausto” “Cuarto de Hugo” etc), usando tarjetas de presentación de mi papa, sellos de goma hechos por mi y logos de la publicidad de “Selecciones del Reader’s Digest” hice credenciales para entrar a mi cuarto y se las vendi a mis hermanos, etc. Ahora que lo pienso, esta época fue probablemente la mejor de todas. Algo interesante que comencé a hacer aproximadamente a los 7 años fue escribir mis sueños en una pequeña libreta de apuntes. Sin importar la edad del lector, es mi recomendación personal el anotar sus sueños por las mañanas acabando de despertar (ya con el paso del tiempo y aumentando la complejidad y longitud de los mismos, opté por grabarlos en lugar de escribirlos pues me tomaba hasta 30 minutos escribirlos). Hay muchas razones para mantener un registro de los sueños y quizá después las mencione.

Me di cuenta de que pensaba muy diferente a los demás niños alrededor de los 6 años, pero no sabia si yo estaba adelantado o retrasado con respecto a ellos en cuanto a mi forma de ver las cosas. Por ejemplo, recuerdo un dia que iba yo a la tienda que esta en la esquina de casa de mi mama cuando tenía unos 7 años iba caminando por la banqueta y me encontré de frente con un muchacho de unos 18 años. Mi único pensamiento cuando lo vi, fue el siguiente: “Que curioso, la única diferencia entre ese muchacho y yo, es el tamaño”. Eso es lo que pensaba, a los 7 años….siempre pensando y siempre razonando.Y efectivamente, desde tan temprana edad para mi ha sido muy importante el entender el porque de las cosas, el saber que todo tiene una razón y una explicación (aunque a veces esté fuera de nuestro alcance y entendimiento).

La secundaria la disfruté al máximo pues las materias eran (muy) fáciles de aprender, tenían aplicación práctica y tenia cierto nivel de independencia para salir de la escuela y pasar la tarde en casa de algún amigo, en los videojuegos o simplemente "por ahi" en algún parque o centro comercial. Cuando tenía exámenes, llegaba 30 min. antes a la escuela (a las 6:30) y me preparaba para el examen asi que nunca tenia que estudiar en casa y tenia la tarde libre para hacer lo que quisiera (excepto cuando tenia tareas largas pero esas a veces también las hacia en la escuela por las mañanas antes de clases). Salvo que tuviera prisa, cansancio o estuviera lloviendo, me iba y regresaba caminando de la secundaria que estaba como a 3 km. de donde vivía y usualmente me tomaba como 30 minutos llegar. Cuando íbamos al centro comercial saliendo de clases, también nos íbamos caminando asi que había dias que en total caminaba hasta 12 km. En segundo de secundaria fui el substituto del jefe de grupo y en tercero el jefe de grupo. Los dias eran largos y rendían al máximo. Ahora que lo pienso, esta época fue probablemente la mejor de todas.

Y fue precisamente en esta época fue cuando tuve mi primer acercamiento conciente a un sentir (“feeling”) que describiré mas adelante en otra publicación. En primero de secundaria, dio la casualidad que un vecino iba en el mismo salón de clases que yo. Saliendo de la escuela, soliamos caminar hasta la casa (aproximadamente 45 min) y entonces usábamos el dinero destinado para pagar el camión para comprar algún antojito en la tienda de la esquina (mencione anteriormente donas Bimbo?) o para echar volados.

Y esto es lo interesante del asunto: prácticamente siempre ganaba yo y se perfectamente como lo hacia. Primero, dejaba que mi amigo echara la moneda al aire, asi sería yo el que elegiría. Segundo, antes de elegir imaginaba que decía “águila” y veía como se “sentía” y después imaginaba que decía “Sol” y veía como se “sentía”. Después comparaba las sensaciones y elegía la apropiada. Y funcionaba! Muchos años después aprendí a utilizar mucho mejor esta técnica y me di cuenta que funciona dependiendo del propósito y la intención de la acción.


Mi promedio de la secundaria fue de 9.8 y eso me permitió obtener una beca para una escuela preparatoria particular. La preparatoria fue un poco más difícil en cuanto a que ahora si tenia que estudia por las tardes pero el nivel de independencia fue mucho mayor pues ya tenía un auto y podía ir a muchos mas lugares. Al igual que la secundaria, salía de la escuela para ir a la casa de algún amigo o simplemente por “ahí”, pero en este caso no me funciono el llegar un poco antes a la escuela para estudiar para los exámenes. Ahora tenia que estudiar en casa y entender las cosas, pues los exámenes podían ser completamente diferentes a los ejercicios que habíamos visto en clase; en otras palabras, requerían un entendimiento de las materias.

La universidad fue definitivamente difícil y retante pero llena de logros y satisfacciones. A diferencia de la preparatoria, el aprobar las materias requería no solo un entendimiento de las mismas, sino además entender aplicaciones prácticas para los conocimientos aprendidos, ser eficiente y tener control y manejo de estrés (pues los exámenes eran contra reloj y no eran nada triviales). Y fue en esta época donde comencé mi transformación consciente (o en otras palabras, donde objetivamente vi características de mi personalidad con las que no estaba de acuerdo e intencionalmente decidí cambiarlas) en manejo de estrés y relaciones interpersonales. Sobre las relaciones interpersonales, he de decir que hasta ese momento siempre me había considerado tímido al tratar con las personas del sexo opuesto. La primera vez que lo note fue en 6to de primaria y continuo durante toda la secundaria y preparatoria. La gente en general tenia una percepción mia de ser extrovertido pero cuando se trataba de interactuar con personas del sexo femenino, una transformación surgía y me convertía en introvertido. Un buen dia, molesto conmigo mismo por esta situación decidí cambiarla. No solo decidí que ya no iba a ser tímido, también decidí que iba a ser lo opuesto. En pocas palabras: Decidí convertir mi debilidad en mi fortaleza.

Asi que prácticamente al siguiente dia, comencé intencionalmente y con propósito a buscar oportunidades para platicar con mujeres, sin importarme la situación y sin esperar nada de la plática. Lo mas difícil claro, era iniciarla, pero como bien dicen la práctica hace al maestro en poco tiempo eso no fue ningún problema. Poco a poco se me fue haciendo mas natural y sencillo hasta que realmente no requería ningún esfuerzo de mi parte.

Sobre el manejo del estrés, la situación fue un poco diferente en el sentido que involucró cierta ayuda externa. A pesar de haber estudiado y entendido los temas vistos en clase, al momento de presentar los exámenes la presión de acabarlo a tiempo hacia que no pudiera pensar muy claramente y durante un par de meses al principio de mi carrera salí mal en una de las materias mas difíciles de la carrera. Preocupado por mantener la beca-préstamo que el Tecnológico de Monterrey me había dado (pues para mantenerla debía obtener un promedio superior a 8 además de no reprobar ninguna materia durante toda la carrera – y ninguna de estas dos condiciones es fácil de conseguir) fui a hablar con Miguel Salais, el maestro de la materia en cuestión. Llegue a su oficina y le pregunte si tenía unos minutos para platicar. “Seguro! Pásale”, me dijo con su acento norteño. “En que te puedo servir?”. Le explique que aunque estudiaba muy bien y entendía lo que habíamos visto en clase, a la hora del examen me ponía nervioso y no contestaba las preguntas bien y que por eso había estado saliendo mal en los últimos dos meses. Miguel me escuchó calmadamente y me dijo: “Mira, que es lo peor que puede pasar si no pasas el examen?” Que repruebe, le dije. “Y?” me respondió. Que pierda la beca? “Y?” me respondió. Que no termine la carrera? “Y?” me respondió…y asi seguimos durante unos minutos hasta que todas las “preocupaciones” se habían expuesto, siempre seguidas por un firme “Y?”. Finalmente concluyo: “No hay nada que sea lo peor que te pueda pasar mientras estés vivo” dijo, “Y si ya no estas, pues ya para que te preocupas?”. Y tenía razón. A partir de ese momento aplique esa filosofía no solo a los exámenes, sino a cualquier asunto que me causara estrés y siempre al pensar que era lo “peor” que podría pasar la preocupación se desvanecía. Interesantemente, muchos años después encontré esta cita de Richard Bach del libro “One”:

“Bad things are not the worst thing that can happen to us. Nothing is the worst thing that can happen to us!”

Y de cierta forma –nada obvia de comprender – es verdad. Para tratar de clarificar un poco este punto necesitamos recordar que somos intrínsecamente seres con libre albedrío. Esta es una característica virtual de nuestro ser (y digo virtual –de virtud-- en el sentido formal de la palabra y no en el contexto informático tan comunmente usado estos dias) y como tal implica que es por nuestra propia voluntad que estamos en este mundo y que por mas difíciles que sean algunas de las situaciones por las que pasamos en nuestra vida, pasan con el entendimiento de que es por nuestro el bien mayor (si…lo se, no es nada divertido pasar por ellas, pero una vez que han pasado y que hemos sanado, las vemos retrospectivamente y si nos fijamos bien, podemos ver y entender el porque). Resumiendo: Libre albedrío implica que 1. Nada nos pasa sin que a cierto nivel estemos de acuerdo (y digo cierto nivel refiriéndome a consciencia, subconsciencia y superconsciencia) y 2. Cada uno de nosotros tenemos el poder de cambiar nuestra vida en cualquier momento. Podría escribir por horas ahondando en este tema pero creo que ya hay suficientes libros al respecto. Solo diré que es por propia experiencia que lo menciono y concluiré este punto con las siguientes citas tomadas de dos libros de Richard Bach “The bridge Across Forever” y “One”:

“There are no mistakes. The events we bring upon ourselves, no matter how unpleasant, are necessary in order to learn what we need to learn; whatever steps we take, they're necessary to reach the places we've chosen to go.”

“No, no hay ningún error. Los eventos que atraemos hacia nosotros mismos, sin importar cuan desagradables sean, son necesarios para aprender lo que necesitamos aprender; cualesquiera que sean los pasos que tomamos, son necesarios para poder llegar a los lugares que hemos elegido ir.”

“That's what learning is, after all; not whether we lose the game, but how we lose and how we've changed because of it and what we take away from it that we never had before, to apply to other games. Losing, in a curious way, is winning.”

“Después de todo, esto es lo que aprender es: No si ganamos o perdimos el partido, sino como perdimos y como cambiamos debido a ello y con que nos quedamos de esta pérdida que nunca habíamos tenido antes, para poder usar en otros partidos. Perder, curiosamente es ganar”

“Fear not, nor be dismayed at the appearance that is darkness, at the disguise that is evil, at the empty cloak that is death, for you have picked these for your challenges. They are the stones on which you choose to whet the keen edge of your spirit. Know that ever about you stands the reality of love, and each moment you have the power to transform your world by what you have learned.”

“No temas ni te angusties ante esa apariencia que es obscuridad, ante ese disfraz que es la maldad, ante ese caparazón vacío que es la muerte, porque tu has elegido éstos como tus retos. Estas son las piedras donde tú has elegido afilar el penetrante borde de tu espíritu. Haz de saber que siempre en ti esta la realidad del amor, y que en cada momento tienes el poder de transformar al mundo con lo que has aprendido”